Pensándolo bien, creo que Lunabohemia me ha dado la clave… al fin y al cabo no es tan mala idea pensar que “La Esquina de mi Alma” suene a bar… de hecho en un bar ocurren muchas cosas…
Esto me ha hecho pensar en todos esos momentos que hemos vivido, cargados de intensidad, y que muchos de ellos han tenido como contexto un bar.
Recuerdo aquel día de verano, que tras una semana de música intensa, ensayos y conciertos, decidimos estrenar tu moto nueva y visitar los lugares que el día nos deparara, sin rumbo, sin ruta, sin prisas... Decidimos explorar el paisaje que se nos pusiera por delante hasta que el mar nos cortara el camino. Y así hicimos… vimos valles, montañas, monumentos, y al final de la tarde el mar se cruzó e hizo que nos paráramos en seco.
Pero antes de darnos la vuelta, en ese bar a pie de aquella playa asturiana que nos recibió, y al son de una rubia, firmamos en una servilleta de papel nuestro amor, que creo que aún conservas no se dónde, pero que siempre dijiste que llegado el momento sacarías… una especie de declaración de intenciones…
Más recientemente y con dolor, recuerdo aquella tarde en aquel bar cerca de tu casa de Madrid, donde decidimos poner fin, o mejor dicho interrumpir, lo nuestro. Bañamos aquella mesa con mis lágrimas y tu rabia, en aquel rincón donde nadie nos veía. Necesitábamos tiempo, tiempo para asimilar los cambios, las luchas, el amor… asimilar el amor… suena a paradoja, pero así es cuando decides amar…
Ojalá en ese momento hubiéramos tenido esa servilleta de papel donde dejamos claras nuestras intenciones…
Pero todo, incluso ese sufrimiento ayudó a bien… y logramos luchar contra nuestros fantasmas y decidimos darnos tiempo… tiempo que prosperó precisamente en un bar… capítulo que ya conté en un post anterior llamado “Sin acritud”… (el que tenga curiosidad está invitado a leerlo).
Lo que nunca conté y no sé si contar es lo que pasó poco después en otro bar… al son de un mojito… cuando pusiste de nuevo en mi dedo tu anillo… el resto de lo que me dijiste en ese bar… lo dejamos para ti y para mí… pero llegó directo a la esquina de mi alma…
Te espero en el próximo para seguir firmando capítulos de nuestra vida, entre caña y caña...

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