Ella dudó por un momento, pero estaba decidida. Hoy iba a invitarle a que buceara por la esquina de su alma.
Para ello antes preparó su cuerpo, y tras algo de entrenamiento, sudores y duchas, a la salida del gimnasio, y con fuerzas renovadas, él le propuso que cenaran juntos en su casa.
Ella aceptó con una condición…
Tras una cena rápida y como mero trámite, llegaron a la habitación. Habitación de una casa compartida, en una finca rodeada de zonas verdes, fuentes de agua con peces, preciosas vistas y niños correteando por el parque. Desde allí se ve cómo cada minuto parten sueños hasta los rincones más recónditos del mundo en forma de avión, con mil historias en sus entrañas. Ella siempre que veía un avión despegar o aterrizar se preguntaba cuántas esperanzas, amores, lágrimas, cansancio, desesperación, etc… llevarían dentro. Y su historia, sólo era una más… pero era la suya.
Mientras él fue a tirar la basura, ella le dejó una cajita vacía en la mesa de su escritorio. Él al verla se extrañó, sonrió y la besó, agradeciéndole el regalo sin percatarse que estaba vacía. Tan solo un papel en su interior…
Al abrirla sólo advirtió un letrerito que decía: Bienvenido a la Esquina de mi Alma…
Lo que para él había sido un bar hasta ese día, de repente, sin saber cómo, cobró sentido y le invadió una especie de emoción e impaciencia que le bloqueó…
Ella le explicó todo y le invitó a bucear por sus letras, su mar de sentimientos, de emociones… Aceptó la invitación y puso música de ambiente, como si de un bar se tratara, para dejarse embriagar por aquellas letras…
Ella le miraba, y veía un brillo especial en sus ojos, brillo como de verse reflejado en esa esquina, sujetando la emoción, porque es hombre, y los hombres ya se sabe…
Al terminar, sin mediar palabra se levantó… la invitó a ponerse de pié y la abrazó. Su forma de abrazar no era la de siempre, era más la manera de abrazar un alma, más que un cuerpo… sobraban las palabras…

La música seguía fluyendo hasta que ambos se percataron de la canción que estaba sonando… “I finally found someone”… Una vez más el Universo se alió con él para poner banda sonora a aquel momento especial, como siempre había ocurrido… Ambos pensaron que las casualidades no existen, y cuando fueron conscientes de la letra de esa canción la bailaron agarrados, y se la cantaron el uno a otro hasta que el silencio la agotó.
- ¿<em>Te ha gustado la esquina de mi alma?,</em> dijo ella…
- <em>Me ha encantado, porque he visto que allí estoy yo… es mi esquina… Creo que las copas ya sólo me las tomaré en este bar para el resto de mi vida...</em>